Creer o no creer: la duda que hace avanzar

Creer o no creer: la duda que hace avanzar

Fernando N. Acevedo

Se consigna que Albert Einstein, el físico alemán creador de la Teoría de la Relatividad, dijo alguna vez que «Dios no juega a los dados con el universo» en una carta dirigida a Max Born, matemático y físico alemán, donde expresa sus dudas acerca de la mecánica cuántica. Neils Bohr, otro gran físico que contribuyó a la comprensión de la estructura del átomo y, justo, al estudio de la mecánica cuántica, respondió: «Einstein, deje de decirle a Dios lo que tiene que hacer». Años después, el físico teórico, astrofísico, cosmólogo y divulgador científico Stephen Hawking daría su opinión: «Dios no sólo juega a los dados con el Universo, sino que a veces los arroja donde no podamos verlos.»

Albert Einstein
Albert Einstein

El “chisme de los dados” trascendió a la disciplina científica. Por ejemplo, la escritora cubana Daína Chaviano dijo al respecto del debate: «Cierto sabio dijo que Dios no jugaba a los dados con el universo, pero se equivocó. A veces ensaya hasta la ruleta rusa.» Sid Meier, el famoso programador y diseñador de videojuegos canadiense, dijo por su parte que «Einstein se revolvería en su tumba. No sólo juega Dios a los dados, los dados están cargados.»

Daína Chaviano
Daína Chaviano

Así es, el mundo de la ciencia y del arte tiene sus opiniones sobre la divinidad, y muchas veces no nos queda bien claro —y más cuando no conocemos del todo el contexto en el que las emitieron— si piensa favorablemente o no acerca de su existencia. La duda crece cuando encontramos opiniones que afirman que los físicos usan la palabra “Dios” para referirse en realidad al Universo.

Lo anterior no aplica, por ejemplo, a Galileo Galilei, el astrónomo, filósofo, ingeniero, matemático y físico italiano del Renacimiento que fuera obligado por el Santo Oficio a retractar su pensamiento en contra de la teoría geocentrista de Ptolomeo, y quien dijo: «No me siento obligado a creer que un dios que nos ha dotado de inteligencia, sentido común y raciocinio, tuviera como objetivo privarnos de su uso» —seguramente dolido con la actitud de la Iglesia hacia la ciencia y sus pruebas irrefutables. Por su parte, y claramente en contra de la institución —quién sabe si también de la idea de un Dios—, se atribuye al militar, explorador, marino y navegante portugués Fernando de Magallanes la siguiente frase: «La Iglesia dice que la Tierra es plana, pero yo sé que es redonda. Porque he visto la sombra de la Tierra en la Luna y tengo más fe en la sombra que en la Iglesia.» En forma menos seria pero sí concluyente, el director de cine estadounidense de origen judío Woody Allen piensa que «no sólo no existe un Dios: trata de conseguir un plomero en fin de semana.»

Galileo Galilei
Galileo Galilei

En el mundo de las letras, por ejemplo, el escritor francés André Paul Guillaume Gide piensa que «el arte es una colaboración entre Dios y el artista, y mientras menos haga el artista, mejor.» Paul Auster, escritor estadounidense, de plano no cree, pero acota: «No creo en Dios, lo que no quiere decir que no considere la religión un aspecto culturalmente fundamental de la existencia. Mi familia pertenecía a esa generación de judíos que se acercaron a la religión después de la guerra con una actitud que revelaba un paradójico sufrimiento del Holocausto, muchos sintieron la necesidad de acercarse a sus raíces.» Por su parte, el escritor, periodista, político e ideólogo liberal mexicano Ignacio Ramírez dijo, al impugnar la frase “en el nombre de dios” en el proyecto de la Constitución de 1857: «El nombre de dios ha producido en todas partes el derecho divino; y la historia del derecho divino está escrita por la mano de los opresores con el sudor y la sangre de los pueblos; y nosotros, que presumimos de libres e ilustrados, ¿no estamos luchando todavía contra el derecho divino?, ¿no temblamos todavía como unos niños cuando se nos dice que una falange de mujerzuelas nos asaltará al discutirse la tolerancia de cultos, armadas todas con el derecho divino? Si una revolución nos lanza de la tribuna, será el derecho divino el que nos arrastrará a las prisiones, a los destierros y a los cadalsos.»

Paul Auster
Paul Auster

En el arte también hay opiniones. Rembrandt Harmenszoon van Rijn, pintor y grabador neerlandés, expresa que «la pintura es nieta de la naturaleza. Está relacionada con Dios», y el escultor francés François-Auguste-René Rodin veladamente admite: «yo no inventé nada, yo redescubrí».

François-Auguste-René Rodin
François-Auguste-René Rodin

La mente y sus estudiosos tienen lo suyo. El neurólogo austiaco Sigmund Freud dice que «la religión es una ilusión y deriva su fuerza del hecho de que cae en nuestros deseos instintivos.» Por su parte, el filósofo alemán Immanuel Kant piensa que «es absolutamente necesario persuadirse de la existencia de Dios, pero no es necesario demostrar que Dios existe», aunque después añade que «la razón pura no puede probar la existencia de Dios.» El psiquiatra suizo Carl Gustav Jung mete su cuchara diciendo que «la idea de un ser divino y omnipotente está por todas partes, si no con reconocimiento consciente, entonces con aceptación inconsciente… Por eso, considero que es más sabio reconocer conscientemente la idea de Dios; de lo contrario, otra cosa llega a ser dios, generalmente algo muy impropio y estúpido.» Friedrich Nietzsche, el filósofo, poeta y filólogo alemán, dice lapidariamente: «No puedo creer en un Dios que quiera ser alabado todo el tiempo», pero el filósofo, político, abogado y escritor inglés Francis Bacon se decanta de alguna manera “en favor de”: «La filosofía estudiada de manera superficial nos aleja de Dios; estudiada en profundidad, nos vuelve a Él.»

Friedrich Nietzsche
Friedrich Nietzsche

Hay quienes van a la segura. Blaise Pascal, matemático, físico, teólogo y filósofo cristiano se saca de la manga lo siguiente: «Prefiero equivocarme creyendo en un Dios que no existe, que equivocarme no creyendo en un Dios que existe. Porque si después no hay nada, evidentemente nunca lo sabré cuando me hunda en la nada eterna; pero si hay algo, si hay Alguien, tendré que dar cuenta de mi actitud de rechazo.» En el mismo tenor de ideas, el dramaturgo hispano-argentino Alejandro Casona hace decir a un Profesor de Filosofía en un parlamento de la obra de teatro “Siete gritos en el mar” lo siguiente, cuando le preguntan si siente miedo ante la muerte inminente: «Sí, pero no del que usted se imagina. Lo que me da miedo de verdad es llegar al otro lado y que no haya nada. Sería una estafa imperdonable.»

Blaise Pascal
Blaise Pascal

Volviendo a la visión científica, nuestro querido Carl Sagan, astrónomo, astrofísico, cosmólogo, escritor y divulgador científico estadounidense, decía que «la ciencia no sólo es compatible con la espiritualidad: es una profunda fuente de espiritualidad.» Wernher von Braun, ingeniero aeroespacial alemán, opina por su parte  —y muy en línea con lo que parece ser el pensamiento de Sagan— que «los materialistas del siglo diecinueve y sus herederos marxistas del siglo veinte trataron de decirnos que, a medida que la ciencia proveyera más conocimiento acerca de la creación, podríamos vivir sin fe en un Creador. Sin embargo, hasta ahora, con cada nueva respuesta hemos descubierto nuevas preguntas. Cuanto mejor entendemos (…) el plan maestro para las galaxias, más razón hemos hallado para admirarnos ante la maravilla de lo que Dios ha creado.» Total, basados en el pensamiento de grandes artistas, filósofos y científicos… ¿creer o no creer? Dejamos a ustedes decidir. Lo cierto es que creer en la divinidad o negar su existencia ha terminado por ayudar de una u otra forma, y en muchos de los casos, al avance moral e intelectual de personas cuyo legado es innegable para la humanidad.

Carl Sagan
Carl Sagan

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