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“Mere image”: el paso del tiempo

El paso del tiempo

Fernando N. Acevedo

En algún momento de la década de 1980 me entusiasmé por escuchar un tipo de música conocida como New Age. Aunque la mayoría de las piezas del género que escuché eran instrumentales, había excepciones, como los maravillosos álbumes de Jon & Vangelis —de ellos hablaré en otro post.

(Hago un pequeño paréntesis para comentar que estábamos en la época en que pasamos de las cintas de video en formato Betamax a las de formato VHS).

Volviendo a la idea del New Age, no recuerdo bien cómo fue que llegó a ser de mi conocimiento la existencia de un grupo llamado Mannheim Steamroller, del que poco a poco, y no sin ciertas dificultades, fui obteniendo algunos datos —recordemos que en aquellos tiempos no existía, al menos para mí y el público en general, el acceso a Internet, y mucho menos herramientas con las cuales buscar información para saber más acerca de cualquier cosa—, tales como el que el grupo había sido fundado por el baterista y compositor Chip Davis.

Chip Davis, baterista, compositor y empresario norteamericano, fundador del grupo Mannheim Steamroller y de la compañía discográfica American Gramaphone Records
Chip Davis, baterista, compositor y empresario norteamericano, fundador del grupo Mannheim Steamroller y de la compañía discográfica American Gramaphone Records

Dentro de su producción discográfica, había una serie llamada “Fresh Aire”. De esta serie, que entonces contaba únicamente con 4 álbumes numerados del I al IV, que corresponden a las 4 estaciones del año, cayó en mis manos el casete del Fresh Aire III.

Portada del álbum "Fresh Aire III", de Mannheim Steamroller
Portada del álbum “Fresh Aire III”, de Mannheim Steamroller

No quiero extenderme mucho con una explicación más o menos detallada de todo el contenido; baste decir que el álbum entero está dedicado al verano. Donde me quiero detener es en la pieza llamada “Mere image”, de la que entonces me impresionó la belleza en el desarrollo del tema musical, que comienza con una melodía ejecutada por un flautín, casi como un juego de niños, y termina con una orquesta de cuerdas melancólica, rayando en la tristeza.

Cada que la escuchaba trataba de imaginar si la pieza tenía algún significado en especial, si contaba una historia. Sea como fuere, la respuesta llegaría tiempo después, cuando vi a la venta un paquete de dos videocasetes en formato Betamax, que contenían videos musicales de piezas seleccionadas de los álbumes del grupo.

Ya en casa y con las cintas, me dediqué a disfrutar de los videos que contenían, escuchando piezas de álbumes del grupo que ni siquiera sabía que existían. Entre ellas estaba “Mere image”, y todo se aclaró casi sin necesidad de explicaciones.

El video muestra a un bailarín en un escenario que tiene como único elemento una especie de barda, como las que vemos en las películas que se usan en las pistas de obstáculos para entrenar soldados. Dicho bailarín comienza haciendo movimientos que parecen infantiles, acompañando a la melodía del flautín. Poco a poco la música se hace más fresca y “adulta” y el intérprete comienza a mostrar interés por saltar la valla. Con el tiempo, y luego de varios intentos, logra hacerlo: sentado en la cima, observa al mundo en señal de conquista, e incluso se recuesta allí, adquiriendo una pose que parece indicar que se encuentra a gusto. Pero luego desciende del obstáculo, aparentemente fatigado y comenzando a mostrarse entre aburrido y cansado. Finalmente, y luego de intentar juguetear como al principio de la pieza, detiene su danza, y se sienta a mitad del escenario, inmóvil y a la expectativa de algo.

El mismo Chip Davis lo explica en un folleto al interno de la caja del videocasete correspondiente, de lo que ahora recuerdo lo suficiente como para mezclarlo con mis propias conclusiones.

Se trata de ilustrar, musical y dancísticamente hablando, la aventura de la vida: desde el niño que juega y ve lejanos los obstáculos que ya están a la espera en el camino; luego, el joven fuerte y atlético que piensa en comerse al mundo entero; después, el adulto que, tras el triunfo que implica haber logrado superar los obstáculos que la vida le impone, se relaja; y, finalmente, la llegada de la vejez, que momentáneamente nos lleva de regreso a la nostalgia de la infancia pero termina por depositarnos en el cansancio y la rendición de la vejez, simplemente a la espera del final ineludible.

Interpretación dencística de “Mere image”

La banda sonora del video está “alargada” con respecto a la del álbum, quizá para permitirle al bailarín desarrollar por completo la coreografía todas las etapas de la vida. Desconozco el nombre del bailarín y del coreógrafo (si alguien de los lectores lograra averiguarlo le agradecería lo compartiera en un comentario); lo cierto es que el gozo por escuchar esta música se multiplica si comprendemos lo que sus intérpretes quisieron compartir con nosotros.

-o-o-o-

Una nota final la merece el mencionar que, al parecer, la versión en video de “Mere image” que comparto, fue producida únicamente para aparecer en el paquete de videocasetes en formato Betamax que compré entonces. Ha sido una suerte que alguien los digitalizara y los pusiera disponibles en la plataforma de YouTube para compartirlos. Espero que no llegue a perderse con el tiempo.

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4 Comments

  1. Muy buen desarrollo plástico y musical de, para decirlo de una vez, el vivir; es de una inocencia conmovedora.
    Qué bueno que el autor no haya cejado en su afán de informarse sobre la génesis.
    … Y qué bueno que nos lo contara, contagiado –por cierto– de la candidez de la pieza.

  2. Me parecio interesante “Mere Image”, sobre todo porque yo escuche mucho el New Age, claro escuche a Fresh Aire, y otros, pero el mas me impresiono fue Andreas Wollewider, arpista aleman, aun conservo varios discos de aquella epoca. En cuanto al duo de Jon & Vangelis, muy bueno, de hecho tengo los tres discos que grabaron juntos, hasta donde se, lo unico es que segun yo, no los insertaria en el New Age, es mas no se exactamente como etiquetarlos, los dejaria como progresivo. Es bueno encontrar con gustos similares, ya que no abundan.

    1. Saludos, Victor. Muchas gracias por el comentario.
      Primero, que todos los grupos o intérpretes que mencionas los escuché en su momento y lo sigo haciendo. De Andreas Wollenweider poseo únicamente un álbum, que quizá es el más conocido (“Down to the moon”); de Mannheim Steamroller tengo la fortuna de tener, en un estuche de madera que los contiene, los 8 álbumes que conforman la serie llamada “Fresh Aire”. Sobre Jon & Vangelis, personalmente sí los catalogo como New Age por la dulzura de la melodía y el mensaje en cada una de sus letras, aunque Vangelis provenga de la música electrónica y el prograsivo, y lo mismo Jon Anderson en cuanto al progresivo. Confieso, eso sí, que en muchas ocasiones me cuesta mucho asignar la categoría de (Rock) Progresivo a un grupo o intperprete.
      Por cierto, hay un cuarto y último álbum de Jon & Vangelis: “Page of life”, de 1991. Vangelis nos abandonaría 31 años después; una pena que no hayan producido más discografía juntos.
      De nuevo, muchas gracias por el comentario.

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