A principios de la década del 2000 escuché por vez primera al grupo Dream Theater mientras buscaba entre los artículos del reparto de audio y video en una librería Feltrinelli en Milán, Italia: dos dependientes de la megatienda escuchaban la pieza que da nombre al álbum, y estoy casi seguro de que se vieron sorprendidos cuando me acerqué a preguntar los nombres del grupo y de la pieza en lugar de pedirles que bajaran el volumen. Me explicaron que Octavarium acababa de salir a la venta y que lo estaban escuchando por vez primera aprovechando el magnífico sonido del aparato musical de la tienda. Para mí era la primera vez que escuchaba al grupo.

No adquirí entonces el CD porque iba por otra cosa, pero pocos años después lo tuve en mis manos y, si bien casi todo el disco me gustó en la primera escucha, lo que fue seguro es que Octavarium iba a ser mi pieza preferida. Tanto que, durante al menos dos años, me acompañó en buena parte del camino de regreso del trabajo a casa, pues su duración (24 minutos) amenizaba aún más esa parte del trayecto que me gustaba recorrer en trolebús.
Un día, navegando en YouTube encontré una versión “en vivo” que de inmediato se convirtió en mi favorita. Me refiero a la grabada durante el tour de la banda celebrando sus 20 años como tal, donde James LaBrie (voz), John Petrucci (guitarra), Jordan Rudess (teclado), John Myung (bajo) y Mike Portnoy (batería) están perfectamente acompañados por la Octavarium Orchestra, dirigida por Jamshied Sharifi.

Con una introducción de parte de Rudess que me parece bastante larga (alrededor de 6’50”), la música estalla: grupo y orquesta armonizan y nos brindan una versión muy apegada a la original. Con lo anterior quiero decir que, aun siendo obvio que la interpretación es en vivo, la maestría de los integrantes de Dream Theater se hace evidente en el resultado: una pieza a la altura de la composición que goza con todas las ventajas del estudio.
Ojalá la disfruten tanto como yo.