Héctor Osoriolugo
¿Cuál fue la primera “frase célebre” que leímos?, ¿qué sentimos al descubrirla?
Todos hemos dado alguna vez con palabras que nos capturan por irrefutables, bien dichas, reflexivas, llamadas “célebres” —aunque no lo sean; entonces decimos: “¿Ya te fijaste lo que dice ahí?”.
Esas preguntas me hago continuamente, enamorado como estoy de las frases. Por eso, mezclando mi experiencia personal, voy a explorarlas, pues sé que muchas personas se han cuestionado lo mismo; es decir —repito— ¿cuál fue mi primera gran locución encontrada?
Una frase de esas (a la que también se le conoce como sentencia, apotegma) puede ser un golpe seco: es difícil que uno pueda resistirse a lo que afirma o, como se dice popularmente, no puede uno zafarse de ella.
El efecto de una verdadera frase sentenciosa es parecido al de un cuento bien logrado: nos deja sin palabras. Un cuento es breve y nos atrapa. Una frase verdaderamente “célebre” es muy breve y nos atrapa de gran manera.
POLVO, LA MUNDANAL GRANDEZA
En un sitio no romántico —o todo lo contrario— recibe al visitante y como una aclaración la frase, ahora sí que lapidaria: “Postraos: aquí, donde la eternidad empieza, es polvo y nada la mundanal grandeza”.
Es la entrada del panteón de Orizaba, en México. No recuerdo si figura el autor, pero parece que se leía “Díaz Mirón”. En la obra del poeta mexicano Salvador Díaz Mirón no la encuentro.

Si nos ponemos a buscar hallaremos distintos autores, unos 4, que van desde Manuel Díaz Mirón, político y padre del poeta, a Robespierre. Ninguno es el seguro autor de la aplastante sentencia.
No solo los orizabeños leen esa frase a la entrada de su cementerio, son muchos como este los que la ostentan en México, aunque en ese mismo camposanto y en varios de los demás las palabras “y nada” han desaparecido, adelgazando la expresión.
“NADIE TENDRÁ DERECHO A LO SUPERFLUO (…)”
Una frase que sí es de Salvador Díaz Mirón es la que más lo ha trascendido. Dentro de uno de sus poemas, con el fondo de la desigualdad, consigna una idea demoledora que cuestiona nuestras comodidades: “Nadie tendrá derecho a lo superfluo, mientras alguien carezca de lo estricto.” La posteridad apenas tocó la sentencia, si acaso cambio el “tendrá” por un “tiene”.
“LA VIDA ES MISIÓN”
Otra gran impresión con el hallazgo de frases me la llevé al ver en el parque “Ramón López Velarde”, de la Ciudad de México, dos buenas sorpresas: que el espacio lleva el nombre de uno de mis poetas mexicanos favoritos, y que al pie de una gran estatua del médico mexicano Ignacio Chávez aparece esta frase suya “La vida no es goce, ni sufrimiento, ni menos expiación: la vida es misión”.
Hoy —décadas después de que lo conocí—, el espacio del monumento presenta descuidos notorios: la figura, de pie, del cardiólogo está de lado por cambios del terreno; la leyenda que menciono, sencillamente desapareció; y aunque ya cae por su propio peso, hace falta insistir en que representa una falta de respeto a la memoria de quien luchó —y lo consiguió— por mejores servicios de salud en un país tan urgido de ellos.
ALGUNAS MÁS
Son casi todas ellas palabras que reuní desde niño y que encontré, como se ve, en las calles. Dos más: “Un camino de mil millas empieza con un paso”, originada de la masa proverbial china; la otra —anónima— me hizo pensar desde que la leí y lo mismo pasa a quienes se las doy como receta de vida sana: “Acuéstate el mismo día que te levantas”.
OBITUARIO
En septiembre de 2025 se presentó la ausencia definitiva de la astrónoma mexicana Julieta Fierro.

Fue ella una demostración viviente de vocación científica, pues en cada rasgo de su personalidad y acciones se echaba de ver un sincero amor por la investigación y sus hallazgos.
Pese a su alto nivel académico y a los reconocimientos cosechados, era sencilla al grado del desparpajo: la recuerdo en una charla que nos dio, arribando a la sala al mismo tiempo que lanzaba al público ejemplares de Cómo ves?, revista de divulgación científica de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México). Precisamente la divulgación científica fue su misión en esta vida; cumplida cabalmente.
MARGIT FRENCK
Margit Frenck partió en noviembre de 2025, el mismo año en que cumplió 100 de vida.

De origen alemán, llegó muy niña a México donde se habría de nacionalizar.
Fue lingüista especializada en lírica, donde sentó cátedra, no solo en su país sino en los foros extranjeros que aprovecharon su sabiduría. Además de académica fue toda una fundadora, en este caso de instituciones dedicadas al estudio de la materia a la que dedicó su extensa vida.
Recibió numerosas distinciones, por ejemplo las más importantes de su casa de estudios y de empleo, la UNAM, como de su patria de adopción. De ahí en fuera, siento que el mundo de las humanidades –o que los humanistas del mundo—le quedaron a deber medallas.
Fue un tiempo esposa de su colega, el filólogo Antonio Alatorre, lo que seguramente fue una fiesta del conocimiento, dadas las alturas de los dos sabios.
Excelente artículo, pleno de recuerdos y dando a cada palabra un significado profundo y respetuoso. Gracias Héctor Osoriolugo
Qué agradeces, mi querida paisana.
Yo soy quien te agradece.
Información muy grata, me encantaron las frases y la forma de presentación es para mí excelente
Gracias a usted, mi querida maestra. Muy amable.
Como es tu costumbre: investigando para ser más preciso.
Gracias
Sí, Al: no dar paso… sin pie de página.
Gracias por tus palabras.
Excelente trabajo…
Un afectuoso abrazo.
Tan amable como siempre, mi buen Fred: gracias.
Como siempre, texto ameno, ingenioso y bien documentado. Que envidia no tener ese talento, pero que reconfortante tener un amigo que si lo posee, felicidades.
Como siempre, ameno, original y bien documentado. Que envidia no tener ese talento, pero que reconfortante tener un amigo que lo posee, felicidades.
Muy generosas tus palabras, Vic, gracias.
Pero… ¿qué me dices si tú has leído lo que yo no y has oído la música que yo no?